Para iniciar este nuevo año, Elige el Camino de regreso al Amor.
- eligedenuevo

- hace 2 días
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Una reflexión sobre las primeras siete lecciones de Un Curso de Milagros
Comenzar el año puede ser una invitación a hacer lo mismo de siempre…
o puede ser una oportunidad profunda para Elegir de Nuevo.
Las primeras siete lecciones de Un Curso de Milagros parecen simples, incluso desconcertantes. Muchas personas las leen, las repiten, las conocen de memoria.
Sin embargo, cuando las miramos juntas, como un solo movimiento interior, descubrimos que no nos están pidiendo entender más, sino soltar.
-Soltar el pasado.
-Soltar el significado que hemos fabricado.
-Soltar la forma en que creemos ver el mundo.
La primera lección nos dice algo radical:
“Nada de lo que veo significa nada.”
Esto es una liberación.
El Curso nos dice que el significado que le hemos dado a todo lo que vemos no es verdadero.
Hemos mirado todo —personas, situaciones, relaciones, nuestro propio cuerpo, el mundo en que vivimos — a través de un sistema de pensamiento basado en el miedo. Y desde ahí, hemos interpretado.
El camino nos muestra un rumbo
-No entiendo lo que veo.
-No estoy molesto por la razón que creo.
-Estos pensamientos no significan nada.
Aquí empieza a caerse una de las creencias más arraigadas del ego: “yo sé”.
Creemos saber por qué estamos tristes, por qué estamos molestos, por qué sufrimos. Pero el Curso nos conduce amorosamente a reconocer algo profundamente sanador: no es la situación la que nos duele, sino el significado que le hemos dado.
A todo lo que veo le he dado el significado que tiene para mí.
Y esto es clave.
No estamos siendo castigados por el mundo.
Estamos interpretando desde nuestra historia, nuestras heridas, nuestras memorias no sanadas.
Por eso la lección seis nos confronta amorosamente:
Nunca estoy molesto por la razón que creo.
No es la persona.
No es lo que dijeron.
No es lo que pasó.
Es la interpretación que surge de mi pasado.
Y entonces llegamos a la lección siete, que corona todo este proceso:
“Solo veo el pasado.”
Esta frase es profundamente reveladora. Nos aclara que cuando reacciono, no estoy en el ahora.
Estoy reaccionando a recuerdos, asociaciones, creencias antiguas, aprendizajes del miedo. Veo el pasado proyectado en el presente, y lo llamo realidad.
Aquí es donde el milagro se vuelve posible.
Desde la mirada de Robert Perry, que tanto resuena con mi corazón.
El milagro es la expresión máxima de amor.
Es el momento en el que dejo de defender mi interpretación y permito que el Amor se manifieste a través de mí.
Es un acto interno de rendición:
“No quiero ver como he visto. Quiero amar.”
Cuando permito que Jesús me ayude, el milagro se acelera. No porque yo haga más esfuerzo, sino porque dejo de hacerlo sola. Su presencia actúa como un catalizador que suaviza mi mente y me recuerda lo que yo soy en verdad. Y el milagro se manifiesta.
El milagro ocurre cuando dejo de ver el pasado y elijo el presente.
Cuando suelto el significado que me estaba haciendo sufrir.
Cuando Elijo de Nuevo.
Estas siete lecciones no buscan que entiendas más.
Buscan que descanses más.
Que te abras al amor.
Que recuerdes que la paz no depende de que el mundo cambie,
sino de cómo ves las cosas y de cómo eliges mirarlo.
Hoy puedo decir:
No sé.
No quiero interpretar.
No quiero reaccionar desde el pasado.
Hoy elijo de nuevo.
Hoy permito el milagro.
Hoy dejo que el amor me guíe.
Hoy comienzo este año permitiendo el milagro, eligiendo de nuevo y recorriendo junto a otros, el camino de regreso al amor.




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